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El malo de la película

  • video
  • abr
  • 23
  • 2013

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Hay malos que a todos nos encantan.

Más de uno simpatizamos más con el pobre Coyote que con el insípido Correcaminos, sabemos que Hades es lo mejor –lo único bueno- del Hércules de Disney y si pudiéramos elegir ser por un día uno de los personajes de Star Wars, querríamos entrar en escena con esta sintonía.

En Relaciones Públicas, simpatizar con el más débil tiene un nombre, que los estudiosos de la Opinión Pública y sociología electoral llamaron “Efecto Underdog”, como la tendencia de modificación de voto basculando hacia el seguro perdedor y que se contrapone al “Efecto Bandwagon”, que habla de subirse al carro del seguro vencedor.

Presentar a un candidato como el chico del momento, el “it-boy” que acapara todas las portadas es jugar sobre seguro para captar el voto de los indecisos. Usar el “underdog” es más peligroso y en ocasiones incontrolable, como le pasaría al gobierno de Su Graciosa Majestad con ocasión de la Guerra de los Boérs, cuando toda la opinión pública metropolitana clamaba a favor de los afrikáners, muy inferiores en número de efectivos con respecto al ejercito británico o la vigencia que tiene en nuestros días el archifamoso mito de la Batalla de las Termópilas, donde 300 aguerridos griegos (aka Occidente) derrotaron al ejercito persa (aka Oriente Medio).

Aparecer como el “perrillo apaleado” es algo muy usual, sin ir más lejos, en productos audiovisuales al guionizarse los “really-shows” donde también hay buenos y malos, vencedores y vencidos, teniendo estos últimos, al final, todo el beneplácito del espectador. En realidad, que un concursante -un candidato- sea capaz de victimizarse, en ocasiones es la mejor manera de conseguir el premio final.

Ya lo dijo Virgilio en su gran acción de PR a favor de César Augusto que hoy conocemos como La Enéida “una salvus victis nullam sperare salutem”. En ocasiones, la única salvación para los vencidos es no esperar salvación alguna.

Y vosotros ¿Conocéis algún caso reciente en el que la victimización de una figura pública pueda repercutir en su beneficio?

Imagen: Valerie Everett


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